Cómo Pueden los Padres Ayudar a Vencer el acoso cibernético

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Juan Carlos e Ivette Figueroa, de Brooklyn, en casa con su hija. Como testigos de Jehová, los Figueroa han descubierto que invertir tiempo de familia usando herramientas basadas en la Biblia les ha ayudado a lidiar con las realidades del acoso cibernético.  – FOTO CORTESÍA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

Español/English

Aunque la educación remota durante la pandemia de COVID-19 disminuyó el número de casos reportados de acoso escolar, los padres de familia temen que el regreso a la escuela también trae de regreso el acoso escolar.

Juan Carlos Figueroa, de Brooklyn, Nueva York, y su esposa Ivette conocen el dolor que puede causar ser víctimas del acoso escolar en persona o por internet.  Su hija de 14 años se enfrentó a ambos tipos de acoso debido a su apariencia física desde el cuarto grado hasta el séptimo grado.  “Cuando nuestra hija era más pequeña, no tenía temores, y estaba segura de sí misma al tratar nuevas experiencias y al interactuar con otros”, dice Juan Carlos.  “Cuando el acoso de los bravucones comenzó, vimos su autoestima y confianza en sí misma desbaratarse”.

Al igual que muchos niños que han sido víctimas del acoso, la hija de los Figueroa no les reveló a sus padres de inmediato la seriedad del acoso escolar ni sus sentimientos.  “Me sentía atrapada pues no podía cambiar mi aspecto físico”, dijo la niña.  “Así que me sentí condenada a sufrir toda la vida”.  Después de haber sufrido por años los comentarios negativos acerca de su apariencia física, ella se resignó a sentir que “no importaba quién o qué soy por dentro: esa soy yo, mi apariencia es todo lo que valgo.  Y no es suficiente”.

Al mismo tiempo, sus padres estaban desorientados y frustrados cuando notaron cambios preocupantes en la conducta de su hija.  “No podíamos identificar algo en particular.  Siempre tuvimos una relación muy estrecha”, dice Ivette.  “Luego la estrechez empezó a desaparecer.  Me hizo sentir que me estaba perdiendo de algo o que no estaba viendo el cuadro completo.  Estaba cuestionándolo todo.  Quería reconectarme con ella y no sabía cómo lograrlo.  Aquello rompía mi corazón”.

Otras sugerencias y recursos gratuitos están disponibles en jw.org, el sitio oficial de los Testigos de Jehová, así como un video de pizarra animada “Cómo Defenderte Sin Dar un Solo Golpe.” 

“El acoso escolar se infiltró en nuestra familia”, añadió Juan Carlos.

Los esfuerzos para concienciar sobre el problema de acoso escolar se han expandido para incluir la amenaza del ciberacoso, como por ejemplo el Mes Nacional de la Prevención del Acoso Escolar en octubre.  La muy incrementada presencia de la tecnología en la vida de los niños les permite a los abusones acosar y amenazar sin límites con un sólo clic.  Los acosadores cibernéticos pueden mantenerse en la anonimidad y hasta introducirse a los hogares de las víctimas a través del teléfono celular o la computadora.  Como resultado, las víctimas informan sentirse sin esperanza, aislados, y hasta llegan a tener pensamientos de suicidio.  

¿Qué pueden hacer los padres para proteger a sus hijos?  Interesarse en la vida en línea de sus hijos puede marcar la diferencia, dice la Asociación Nacional de Padres y Maestros.

Este interés no requiere necesariamente que los padres sean expertos en tecnología.  La página de internet federal stopbullying.gov aconseja a los padres a observar claves sutiles de que algo no está bien como: notar que el niño está distraído, que esconde su pantalla cuando otros están a su alrededor, o que reacciona de manera emotiva a lo que está sucediendo en su pantalla.

Hablar con los niños abiertamente, y de manera frecuente, es muy importante también.  “Mientras más les hablen a sus hijos acerca del acoso escolar, más cómodos se sentirán ellos en decirles si lo presencian o si lo viven”, dice UNICEF en su página de consejos para madres y padres.

Los Figueroa no se dieron por vencidos ante la incertidumbre y confusión que sintieron al ver las calificaciones de su hija bajar, sus hábitos de alimentación y estilo de ropa cambiar, y su alejamiento social.  “Nos dimos cuenta de que, aunque estábamos muy ocupados con actividades y quehaceres cotidianos, debíamos apartar el tiempo para hablar con ella”, dice Ivette.  “Traté de profundizar la conversación y solamente escucharla.  Quizás a los padres no le guste lo que escuchen, y quizás tengan el deseo de reaccionar a lo que escuchan, pero deben mantener la calma”.

“He aprendido a poner en práctica el consejo de la Biblia a ‘ser rápido para escuchar, pero lento para hablar.’  Tuve que aprender a hablar menos y a hacer más preguntas, porque si como padres no escuchamos, nuestros hijos darán por sentado que ‘no van a escucharme, así que no vale la pena hablar’”, dijo Juan Carlos.

Como testigos de Jehová, los Figueroa le dieron prioridad a apartar tiempo cada semana para la familia.  Al darse cuenta de lo que su hija estaba enfrentando, enfocaron la conversación y esfuerzos en cómo podían ayudarla a sobreponerse a los efectos del acoso escolar de la mejor manera.  “Usamos un video de pizarra animada de jw.org que habla acerca de los posibles peligros de las redes sociales titulado ‘Si Usas Las Redes, No te Enredes’”, dice Juan Carlos.  “Y nosotros tratamos de darle un buen ejemplo al no usar la tecnología por mucho tiempo cada día”.

La hija de los Figueroa dice haberse beneficiado de consejos prácticos de la Biblia al lidiar con su problema.  Después de ver un video para niños en jw.org que muestra a los personajes sufriendo de acoso escolar sin tomar represalias, ella decidió hacer lo mismo con sus abusones.

“Traté de ser amable sin importar qué dijeran los demás, dejé el asunto estar.  Me sentí más feliz así, y pienso que me hizo más fuerte”, dijo ella.

Otras sugerencias y recursos gratuitos están disponibles en jw.org, el sitio oficial de los Testigos de Jehová, así como un video de pizarra animada “Cómo Defenderte Sin Dar un Solo Golpe.” 

Watch the animation: Beat a Bully Without Using Your Fists

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English

While remote learning during the COVID-19 pandemic lowered reported instances of bullying, parents fear that, for some students, being back at school means back to being bullied.  

Juan Carlos Figueroa, of New York, and his wife, Ivette, know the pain that bullying and cyberbullying can inflict. Their 14-year-old daughter faced both types of aggression from the fourth to the seventh grades related to body shaming. “When our daughter was younger, she was fearless, very confident to try new things and interact with people,” Juan Carlos said. “When the bullying started, we saw her self-esteem and confidence plummet.”

Like many bullied children, the Figueroas’ daughter did not immediately reveal the extent of the bullying or her feelings to her parents. “I felt stuck because I couldn’t change the way I look,” she said. “So, I felt like I was doomed for life.” After enduring years of negative comments about her physical appearance, she resigned to feeling that “it didn’t matter who I was or what I was: this is me, this is what I amount to. And it’s not enough.”

In the meantime, her parents were disoriented and frustrated as they noticed worrisome changes in their daughter’s behavior. “I couldn’t put my finger on it. We were always very close,” Ivette said. “Then that started to disappear. It made me feel like I was missing something or not seeing what I should. I was second-guessing everything. I wanted to connect with her and could not. For me, it was heartbreaking.” 

“The bullying infiltrated us as a family,” Juan Carlos added.

Efforts to increase bullying awareness, such as National Bullying Prevention Month in October, have expanded to include the threat of cyberbullying. Technology’s ever-greater presence in children’s lives allows cyberbullies to taunt, harass and threaten relentlessly with just a click. Cyberbullies can remain anonymous and even reach into their victims’ homes via cellphone or computer. As a result, victims report feeling hopeless, isolated and even suicidal.  

What can parents do to protect their kids? Taking an interest in their children’s online world can make a difference, says the National Parent Teacher Association.

This interest does not necessarily require parents to become tech experts. Instead, the federal stopbullying.gov site advises parents to watch for subtle clues that something is wrong, such as their child becoming withdrawn, hiding their screen when others are nearby or reacting emotionally to what’s happening on their device.

Talking with kids openly—and often—helps too. “The more you talk to your children about bullying, the more comfortable they will be telling you if they see or experience it,” UNICEF says in its online tips for parents.

The Figueroas persisted through the uncertainties and confusion they felt as their daughter’s grades dropped, her eating habits and style of clothing changed, and she withdrew socially. “We learned even when you are absorbed with daily activities and chores, you need to make time to talk,” said Ivette. “Try to dig deeper and just listen. You may not like what you hear, and you may want to react to it, but you have to stay calm.” 

“I’ve learned to apply the Bible’s counsel to ‘be quick to listen, slow to speak.’ I had to learn to talk less and ask more questions because if we don’t listen, our kids may feel, ‘they aren’t going to listen to me, so why bother talking?’” said Juan Carlos.

As Jehovah’s Witnesses, the Figueroas make it a priority to schedule regular family time each week. When they began to realize what their daughter was struggling with, they focused their discussions and efforts on how they could best help her overcome the effects from the bullying. “We used a whiteboard animation from jw.org that discusses the potential dangers of social media: ‘Be Social-Network Smart,’” said Juan Carlos. “And we try to set the example for her by not being on technology too much ourselves.” 

The Figueroa’s daughter said she also benefited from practical advice from the Bible as she coped with her trial. After viewing a children’s video from jw.org that showed characters who didn’t retaliate when being treated badly, she resolved to follow that same course with her bullies. 

“I tried to be kind no matter what people said, I just let it be. I was happier that way, and I think it made me a stronger person,” she said.

Other tips and free resources are available at jw.org, the official website of Jehovah’s Witnesses, such as a short animated video “Beat a Bully Without Using Your Fists.”

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Watch the animation: Beat a Bully Without Using Your Fists

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