Gisele Bündchen fotografiada por Mario Testino. Imagen cedida por Taschen. EFE

Madrid (EFE).- Por Inmaculada Tapia

Sugerente, salvaje, elegante o al más puro estilo “Mad Max”, Gisele Bündchen desborda expresividad en cada una de las fotografías en las que aparece, imágenes que resumen su trayectoria profesional, un trabajo que le ha ayudado a descubrir quién es y a aprender a aceptarse.

Así lo confirma en el libro “Gisele”, una recopilación de sus innumerables trabajos, retratos a los que asoma una jovencísima Gisele, con el rostro pecoso y aniñado, hasta la últimas como una mujer rompedora, segura de sí misma.

Gisele Bündchen (Horizontina, Brasil, 1980) anunció su retirada de las pasarelas hace siete años para, según contó, dedicar más tiempo a su familia y poder estar más con sus dos hijos, Benjamin, de 13 años y Vivian, de 10.

A pesar de ello -ocasionalmente ha realizado algún desfile-, sigue siendo un rostro deseado para campañas publicitaras y su activismo en favor del medio ambiente la convierte en un referente para muchos. En su cuenta de Instagram, donde mezcla imágenes profesionales con personales, atesora más de 18 millones de seguidores.

Una razón por la que la editorial Taschen ha decidido reeditar una edición limitada de “Gisele”, un libro con más de 300 imágenes tomadas por prestigiosos fotógrafos como David LaChapelle, Steven Meisel o Corinne Day.

La modelo brasileña no necesita apellido, basta mencionar su nombre para saber de quién se habla. El fotógrafo Steven Meisel, para el que tantas veces ha posado, recuerda el efecto de la primera vez que la vio y la confundió con un chico.

Iba vestida con jeans acampanados, camiseta y botas, “tenía una figura extraordinaria”, comenta en el prólogo del libro Meisel, se fijó en su piel, en su pelo hasta la cintura, en una mandíbula y nariz fuertes.

“Me preguntaba quién era este chico hippie de los 70 y qué estaba haciendo allí, porque recordé que no había pedido chicos para ese trabajo”, comenta divertido. Hasta que ella caminó hacia él como un “sabueso, con una sonrisa natural y dijo: Hola, soy Gisele”.

Recuerda con cariño aquella semana de trabajo donde ya la modelo puso de manifiesto su concentración, su entusiasmo, su puntualidad: “Nunca estaba aburrida o cansada; siempre parecía divertirse en el trabajo y estar feliz. ¡Qué energía!, siempre está dispuesta a continuar”.

“Se fue transformando en una leona, más segura, más rubia con los ojos más brillantes. No entraba, irrumpía en el estudio como una gran modelo en lo más alto de su profesión. Todo el mundo quería trabajar con ella”.

Con el paso del tiempo reconoce que sigue sintiendo la misma emoción cuando coinciden. “Gisele nunca ha perdido su inocencia y su sentido de humor y su profesionalidad”, sigue viendo en ella a esa joven de “corazón de oro con un entusiasmo tremendo”, se muestra orgulloso de ella y de todo lo que ha conseguido, “verla con sus hijos es el momento de la verdad”.

El director creativo Giovanni Bianco, la define como “un ser iluminado con gran sabiduría y comprensión que refleja todas las cualidades positivas del mundo”.

La modelo, en una carta al inicio del libro, refleja que nunca imaginó “que llegaría hasta donde estoy” en esta profesión y recuerda el coraje que tuvo que reunir para realizar su primera fotografía de desnudo, el frío que pasó al posar en Islandia rodeada de nieve con un vestido lencero; la sesión after-hours con Mario Testino.

El libro recoge también la fotografía de Juergen Teller sosteniendo un cocodrilo bebé; comiendo polvo durante una historia de lucha libre con Steven Meisel; o la más emotiva y significativa para ella, realizada por Patrick Demarchelier, cuando estaba embarazada de su primer hijo.

Gisele Bündchen fotografiada por Juergen Teller. Imagen cedida por Taschen. EFE

“Yo era la chica más torpe del mundo”, confiesa. Gisele, un modelo de belleza para muchos, también es sensible a las críticas sobre su aspecto y los juicios que se emiten sobre ella, pero comenta que ha aprendido a no tomarse las cosas de una manera “personal, siempre he intentado concentrarme en las cosas que me hacían feliz”.

Bündchen se siente afortunada por haber aprendido y trabajado con gente de “tanto talento” que con el tiempo se han convertido también en su familia.

“Todo ello me ha servido para descubrir quien soy y aprender a aceptarme a mi misma”.

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