Wash your hands!

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Wash your hands as often as you dirty them!

A Simple Way to Stay Healthy

By Ellen Lee Alderton

(Ellen Lee Alderton is the Director of Education for La Mano Amiga, a national nonprofit organization dedicated to providing informational resources to Latino immigrants.)

When we think of protecting and improving our health, many good habits that come to mind require a fair amount of effort: exercising several times a week, eating a balanced diet, and going to the doctor regularly are all good examples.

But one simple activity may surprise you: washing your hands. According to the Centers for Disease Control and Prevention (CDC), washing your hands can save lives: “Regular handwashing, particularly before and after certain activities, is one of the best ways to remove germs, avoid getting sick, and prevent the spread of germs to others.” So important is this simple activity, that the CDC recognizes National Handwashing Awareness Week this month.

The first western doctor to discover the importance of handwashing was Ignaz Semmelweis, who practiced in Vienna, Austria in the 1840s. Semmelweis worked in a maternity hospital when he noticed that the new mothers in one ward, staffed by doctors, were dying of infections at much higher rates than in a second ward staffed by midwives. Semmelweis undertook extensive studies to find the crucial differences between how mothers were cared for in each of these wards. After ruling out practices such as the position that the mothers gave birth in, and even visits by a priest, Semmelweis discovered that, in the healthier ward, the midwifes constantly washed their hands. Tragically, although he recommended that the doctors start washing their hands regularly, he was ignored, and new mothers continued to lose their lives unnecessarily.

Today, most of us know to wash our hands before and after eating or after using the bathroom, but there are other times when we should engage is this simple activity: before and after caring for someone who is sick; before and after treating a cut or wound; after blowing your nose, coughing or sneezing; and even after taking out the garbage or touching a pet.

Healthcare specialists even have rules for how you should wash your hands: The soap should work into a bubbly lather, you should wash for 20 seconds, and you should rinse and dry well. If you’re not sure how long twenty seconds lasts, you can hum the happy birthday song to yourself two times.

And what about hand sanitizers? While they are better than not washing, they are also not as effective as good old-fashioned soap and water. For one thing, sanitizers do not do as good a job as soap and water at removing tough dirt. They also are made with alcohol, which can kill not only the bad, but also the “good” germs.

But how important can this simple act truly be? The outcomes are remarkable. Handwashing can reduce the risk of respiratory infections by 16 percent. In classrooms where teachers use sanitizing hand gel with their students, absenteeism due to infections has been known to drop by almost 20 percent. And worldwide, researchers estimate that an astounding one million deaths a year could be prevented by handwashing alone. In particular, deaths associated with diarrheal diseases could be cut in half. Imagine that!

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Una forma sencilla de mantenerse saludable
Por Ellen Lee Alderton
(Ellen Lee Alderton es la Directora de Educación de La Mano Amiga, una organización nacional sin fines de lucro cuya misión es proporcionar recursos informativos a los inmigrantes latinos.)

Cuando pensamos en proteger nuestra salud, muchos buenos hábitos que vienen a la mente requieren una buena cantidad de esfuerzo: hacer ejercicio varias veces a la semana, comer una dieta equilibrada e ir al médico regularmente son buenos ejemplos.
Pero una simple actividad puede sorprenderle: lavarse las manos. Según los Centros para el Control de Enfermedades (CDC), lavarse las manos puede salvar vidas: “Lavarse las manos regularmente es una de las mejores formas de eliminar gérmenes, evitar enfermarse y prevenir la propagación de gérmenes a otros”. Tan importante es esta simple actividad, que los CDC reconocen la Semana Nacional de Concientización sobre el Lavado de Manos este mes.
El primer médico occidental en descubrir la importancia del lavado de manos fue Ignaz Semmelweis, quien ejerció en Viena, Austria, en la década de 1840. Semmelweis trabajó en un hospital de maternidad cuando notó que las nuevas madres en una sala, atendidas por médicos, morían de infecciones a tasas mucho más altas que en una segunda sala atendida por parteras. Semmelweis realizó amplios estudios para descubrir cuál era la diferencia crucial entre cómo se cuidaba a las madres en cada una de estas salas. Después de descartar prácticas como el puesto en el que las madres dieron a luz, e incluso las visitas de un sacerdote, Semmelweis descubrió que, en la sala más saludable, las parteras se lavaban las manos constantemente. Trágicamente, aunque recomendó que los médicos comenzaran a lavarse las manos regularmente, fue ignorado y las nuevas madres continuaron perdiendo sus vidas innecesariamente.
Hoy, la mayoría de nosotros sabemos lavarnos las manos antes y después de comer o después de ir al baño, pero hay otras ocasiones en las que debemos participar es esta simple actividad: antes y después de cuidar a alguien que está enfermo; antes y después de tratar un corte o herida; después de sonarse la nariz, toser o estornudar; e incluso después de sacar la basura o tocar a una mascota.
Los especialistas en atención médica incluso tienen reglas sobre cómo debe lavarse las manos: el jabón debe convertirse en una espuma burbujeante, debe lavarse durante 20 segundos y debe enjuagarse y secarse bien. Si no está seguro de cuánto duran 20 segundos, puede tararear la canción de feliz cumpleaños dos veces.
¿Y qué hay de los desinfectantes para manos? Si bien son mejores que no lavar, tampoco son tan efectivos como un buen jabón y agua anticuados. Por un lado, los desinfectantes no funcionan tan bien como el jabón y el agua para eliminar la suciedad difícil. También están hechos con alcohol, que puede matar no solo los gérmenes malos, sino también los “buenos”.
¿Pero cuán importante puede ser realmente este simple acto? Los resultados son notables. Lavarse las manos puede reducir el riesgo de infecciones respiratorias en un 16 por ciento. En las aulas donde los maestros usan gel desinfectante para manos con sus alumnos, se sabe que el absentismo debido a infecciones disminuyó en casi un 20 por ciento. Y en todo el mundo, los investigadores estiman que un asombroso millón de muertes al año podría prevenirse con solo lavarse las manos. En particular, las muertes asociadas con enfermedades diarreicas podrían reducirse a la mitad. ¡Imagine eso!
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